Luego de la doble noticia y el cuestionamiento sobre el ¿qué haremos con dos guaguas?, viene la gran incognita...¿¡DE QUIEN FUE LA CULPA?! y en ese minuto comienzan a salir a la lista familiares que ni siquiera sabiamos que existían. Yo por una parte preguntándole a mi mamá si había alguien de mi familia que tenía mellizos y la respuesta fue que no. Por otra parte preguntándole a mis suegros si en su familia existían mellizos, y adivenen....nop!, entonces ¿quién tiene la culpa?.
En esos días llega el primer control médico y en vez de esclarecer un poco este magno suceso, quedo igual o peor, solo logro tener claro que en 8 meses más (los embarazos de mellizos no llegan a los 9 meses), vamos a tener 2 guaguas, que lloran, que despiertan en la noche, que les va a dar hambre juntos, que van a ocupar muchísimos pañales.... y yo aún sin saber quien es el culpable.